Mogwai: «La gente a la que le gustamos muestra más amor por la música»

«Rave tapes», de Mogwai, se convirtió en 2014 en el álbum más vendido en vinilo en Reino Unido, el país de origen de esta banda instrumental de post-rock, razón que induce a pensar a su líder, Stuart Braithwaite: «Quizás a la gente a la que le gustamos muestra más amor por la música».

Pese a la premisa, su voz no muestra signos de arrogancia al otro lado del teléfono, mientras charla con motivo del concierto que los escoceses ofrecerán mañana en España, en una única cita en la sala La Riviera de Madrid.

Presentarán «Every country’s sun» (Rock Acktion Records, 2017), su aplaudido noveno disco de estudio, en el que la crítica coincide en señalar que Mogwai suena «revitalizado».

«Desde luego que durante la grabación había una energía especial. Creo que fue porque estábamos muy concentrados y porque por primera vez en mucho tiempo lo hacíamos fuera de Escocia», apunta Braithwaite, guitarrista y bajista desde la fundación del grupo en 1995.

Ocasionalmente también ejerce de vocalista, como sucede en «Party in the dark», uno de los cortes más emblemáticos del álbum y, según reconoce, lo más cerca que puede estar Mogwai «de una canción pop».

Aún así, no han dejado de ser una banda instrumental, una condición que, lejos de impedirles amasar público, les ha granjeado gran prestigio internacional.

«Estoy muy satisfecho con nuestro éxito comercial, teniendo en cuenta sobre todo el tipo de música que hacemos», asegura Braithwaite, convencido asimismo de que «una canción que no está constreñida por palabras es potencialmente más sugerente».

La panorámica final de su nuevo álbum constituye un muestrario «de luces y sombras», como la vida misma, y a ello contribuye decisivamente haber tirado de un registro de sonidos «más cálido» de lo habitual, quizás por el trabajo de David Fridmann como productor.

«Queríamos ir hacia otro lugar (después de colaborar con Paul Savage en ‘Rave tapes'», explica Braithwaite.

Pensaron entonces en el responsable de la factura final de sus discos «Rock Action» (2001) y «Come On Die Young» (1999). «Lo habíamos pasado realmente bien trabajando con él. Nos ve como personas y también sabe cómo conseguir que toquemos mejor», señala ante un álbum en el que, además, tuvieron que afrontar por primera vez la salida del guitarrista fundador John Cummings.

El resultado llega avalado por la buena acogida en el concierto sorpresa que ofrecieron en la última edición del festival Primavera Sound de Barcelona.

«Estábamos muy seguros de que habíamos hecho un buen disco y de que el concierto funcionaría», indica Braithwaite, que mañana pasará otro test español en Madrid en un concierto para el que todavía quedan entradas.