Los Palomos se desmelenan en su octava edición

Badajoz salta, baila, grita y se desmelena por junio. La tolerancia y el respeto imperan por las calles de la ciudad, la gente sabe de la causa y la apoya: son Los Palomos 2018.

Una edición más, Badajoz consigue colocarse en el mapa de la reivindicación afectivo sexual, un protagonismos al que contribuyeron las más de 25.000 personas que disfrutaron de la fiesta, tanto en el escenario de la Alcazaba como en el de Puerta de Palmas.

Desde las cinco de la tarde estaba prevista la presencia de una docena de artistas. En el escenario Alcazaba contó con la presencia de Curtis DJ, Falete, Diván du don, La prohibida, La casa azul y Cherri Coke CJ. En Puerta de Palmas, se daban cita DJ y espectáculos variados con Marciana y Diana Aller, Aracha Campini & Trinilalili, Soy una pringada & Algar DJ, Piterarnao and Don Peipe y Chechu DJ.

Más allá de la gran fiesta, los Palomos volvían a ser un canto a la libertad, una reivindicación que llegaba a los dos escenarios con el manifiesto LGTBI  para gritar a favor de la igualdad de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales, y para ello reclamaron que es imprescindible y urgente que en los entornos educativos la diversidad lo atraviese todo.

«La diversidad sexual, de género, y familiar tiene que estar en los ciclos y materiales educativos, para permitir a niñas y niños, adolescentes, jóvenes y docentes desarrollarse plenamente. Tiene que ser un trabajo integral, en todas las etapas educativas», recoge el manifiesto.

Por otro lado hacían un llamamiento a acabar con la «insensibilidad histórica hacia la LGTBIfobia», y en este sentido pedía atender las necesidades de las personas mayores de este colectivo, para que «no tengan que volver al armario en los últimos años de sus vidas».

Asimismo, reclamaban a la Junta el desarrollo del protocolo de atención a las personas trans, así como de toda la ley LGTBI extremeña y «cuanto antes». También reclamaban a la sanidad autonómica que el servicio de prueba rápida del VIH llegue a las zonas rurales, y que las lesbianas vean atendidas su especificidad en las políticas sanitarias.

El manifiesto no se olvidó de niños, padres, mayores y de las familias en plural, porque «hay tantas familias como personas y todas son maravillosas sean como sean, tengan dos papás, dos mamás, mamá y papá, una o uno, ninguno, con una casa o dos, o tres…».

«Y sólo hay una cosa que realmente hace familias sólo una: el amor, porque «el amor hace familias».

Tras el manifiesto siguió la fiesta, considerada una de las mejores ediciones de sus ocho años de historia.